Resultados Pre-Pandemia. Una mirada al cierre 2019 antes de la Crisis

Una mirada al cierre 2019 : Resultados Pre-Pandemia - La importancia de entender el punto de partida 

Los resultados que obtuvieron en 2019 una muestra de 228 entidades conformada por 144 cooperativas de ahorro y crédito especializadas y 84 fondos de empleados que pertenecen al Nivel 1 de supervisión de la Superintendencia de la Economía Solidaria, mostraron en términos generales una profundización de los excesos de liquidez que se comenzaron a formar desde 2018 - aspecto al que se hizo alusión en esta misma sección en nuestra edición anterior – cuando hicimos sonar las alarmas sobre la evidente pérdida de competitividad del sector.

Con los resultados logrados en 2019 en condiciones normales estaríamos señalando con dedo acusador que entre 2018 y 2019 se aceleró el crecimiento anual del disponible del 23.2% a 29.6% respectivamente, que las inversiones también aceleraron su expansión de 11% a 19.4% y que en contraste, la cartera de créditos se ralentizó al pasar de crecer 7.4% a 6.9% en el período de análisis.

Así mismo y también con tono criticón estaríamos puntualizando que la mayor velocidad en el crecimiento de las fuentes de recursos frente a los usos se materializó en 2019 en un aumento del 124% en los costos de oportunidad derivados de los excesos de liquidez puesto que estos pasaron de $22.500 millones  a $50.400 millones, entre 2018 y 2019 y señalaríamos con cierta preocupación que éstos pasaron a representar el 6% y el 10.4% de los excedentes en dichos años.

Con el ceño fruncido anotaríamos que los excedentes de las cooperativas de ahorro y crédito especializadas aceleraron su crecimiento al pasar de una expansión de 2.5% a 4.6% en 2018 y 2019 respectivamente, en parte gracias a un menor gasto por deterioro no obstante que el indicador de calidad de cartera pasó de 5.2% a 5.4% en dichos años.

Apuntaríamos también que en dicha aceleración de la expansión de los excedentes influyó la exoneración del pago de los parafiscales que dispuso la reforma tributaria y que en ausencia de esta gabela los excedentes habrían crecido a razón del 1.0% en 2019, muy por debajo de la inflación del año. En esta misma línea agregaríamos que los excedentes de los fondos de empleados que pertenecen al Nivel 1 de supervisión de la Supersolidaria crecieron 1.4%, también por debajo de la inflación del período.           

En lo que respecta a la base social de las entidades criticaríamos la diferente velocidad a la que creció el número de deudores, ahorradores y asociados. Informaríamos que, de nuevo, en 2019 el grupo que menos creció fue el de los deudores, apenas 1.3% frente al aumento de 4.5% en ahorradores y de 4.3% en el número de asociados.

En materia regulatoria habríamos llamado la atención sobre el leve impacto que tuvo la Carta Circular 6 de noviembre de 2019 de la Superintendencia de la Economía Solidaria que pretendía una mejor revelación del riesgo de crédito en las cooperativas que tienen la potestad de captar ahorro.

Subrayaríamos que los niveles de cubrimiento de la cartera riesgosa pasaron de 106.1% a 103.6% antes y después de la Carta Circular, no obstante que el indicador de cartera vencida creció de 4.44% a 4.60% entre 2018 y 2019 en las entidades que se inscriben en el Nivel 1 de supervisión.

La pandemia

Sin embargo, el coronavirus lo cambió todo puesto que el foco de análisis debe mutar hacia lo fundamental y por consiguiente el análisis de la rentabilidad, del crecimiento del negocio y del avance regulatorio sectorial deben pasar a un segundo plano relegados por el análisis de la principal variable de cualquier negocio: la liquidez.

En esta materia, lo que antes llamábamos excesos de liquidez ahora pasan a denominarse colchones y márgenes de resistencia. El “exceso de disponible al 0%” ahora puede utilizarse para ayudar a solventar el factor de retiro del ahorro a la vista y el otrora “déficit de desembolsos” de crédito ahora puede obrar como una disponibilidad para atender el perfil de vencimiento contractual de los CDAT.

Así mismo, el vilipendiado “costo de oportunidad” que genera el exceso de liquidez ahora inmuniza al estado de resultados de las cooperativas de los costos de fondeo en que tendrían que incurrir otros modelos empresariales que no tienen la holgura de liquidez que posee el cooperativismo financiero.

En cuanto a la regulación prudencial, el menor cubrimiento de la cartera riesgosa que se evidenció al cierre de 2019 lo entendemos ahora como una oportunidad de mejora futura cuando se recupere la economía y de hecho aplaudimos el incentivo prudencial que generó la Supersolidaria a través de la Circular Externa 11 del 19 de marzo.

Nos parece positivo que la norma permita utilizar el valor que exceda del 1% del deterioro general para cubrir el gasto por deterioro individual de la cartera de créditos y que autorice la disminución de la constitución de deterioro general sobre la cartera del 1.0% al 0.5% durante 120 días.

Esta actuación en consistente con la filosofía contracíclica de la regulación prudencial, pues ésta permite que en las épocas de las vacas flacas las entidades consuman los colchones de deterioro que acumularon en períodos previos de auge económico. Sólo así se puede evitar que la actividad financiera se precipite por el mismo acantilado al que caen las empresas del sector real cuando se funde la economía.

Es claro para nosotros que en un contexto de pandemia la prioridad debe centrarse en el estímulo del canal crediticio que les permita a los hogares sostener sus gastos de consumo. Si bien hay mucho tiempo para mejorar la regulación prudencial del sector, en las actuales circunstancias no existe margen para desatender la inmediatez de la demanda de crédito de los asociados. Al fin y al cabo ese es el objetivo misional de las cooperativas.