COVID-19 : LA CRISIS QUE NADIE IMAGINÓ (Parte 1)

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La covid-19 profundiza crisis sanitaria, económica y social y altera pronósticos de  los “sabios”.

Primera entrega: mayo 26 de 2020 #Covid19 Fecolfin

Segunda entrega: lunes 01 de junio del 2020

Luego de casi tres meses de confinamiento de la humanidad, aparece un panorama incierto para retomar la normalidad y recuperar las enormes pérdidas en lo laboral, social, económico y educativo que nos permiten, desde el gremio, analizar lo acontecido para preveer como será el comportamiento de la sociedad en el futuro en los diferentes campos de la actividad económica especialmente.

La Covid-19, derivada por el coronavirus detectado a finales de diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei en China y declarada pandemia el 11 de marzo último por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha generado la peor crisis sanitaria, económica y social en la historia, desde la gran depresión de 1929 y la recesión o crisis económica mundial que comenzó en los Estados Unidos en 2008.

“Es una crisis como ninguna otra. Nunca había visto llegar a la economía mundial a un estancamiento”, dijo recientemente Kristalina Georgieva, directora ejecutiva del FMI.

Ya se habla de la necesidad de grandes sumas para apoyar a los países en desarrollo. Antonio Gutiérrez, secretario general de la ONU, afirma que se requieren más de 1.900 millones de euros , mientras que Achim Steiner, director del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo -PNUD-, asegura que es necesario apoyar a las naciones más vulnerable porque “hay riesgo de que se pierdan una o dos décadas de progreso en muchos países” y considera que “ayudarse mutuamente en épocas convulsas, como hemos visto hacer a lo largo de la historia, es un principio fundamental de la familia humana”.

Y es que el coronavirus llega en un momento de tensión en la desequilibrada relación económica y política entre Estados Unidos y China. El panorama es de grandes contrastes.

Por una parte, Estados Unidos manifiesta, por primera vez en su historia, una declaratoria de desastre federal, y una expectativa de crecimiento económico del PIB de -5%, y por otra parte, China inicia un proceso de reapertura comercial interna con una expectativa de crecimiento del 1,2% del PIB en 2020. De hecho, promueve el turismo en sus ciudadanos hacia a la capital de Hubei, Wuhan.

Precisamente, la semana pasada hubo una marcada tensión por el apoyo unánime del nuevo proyecto del Senado estadounidense, que permite a la Junta de Supervisión de las Empresas Públicas de EE.UU. hacer auditoría contable a las empresas extranjeras que cotizan en la bolsa y donde las empresas Chinas se encuentran blindadas. Esta acción parlamentaria responde al colapso de las acciones de Luckin Coffe Inc. conocida como el “Starbucks chino” por resultados de fraude contable, lo que podría desencadenar en que China considere nuevamente a Europa y Asia como alternativa comercial.

Y ahora, unas declaraciones de parte y parte hacen crecer la tensión. Wang Yi, ministro de relaciones exteriores de China, dijo en su rueda de prensa anual, el domingo 24 de mayo, que las grandes potencias se están acercando a una guerra fría y que Washington se ha infectado con un virus político, que en todas las ocasiones ataca y difama a China, y en respuesta, el presidente Trump reiteró que China es el responsable del virus. “Salió de China, nos guste o no, salió de China”.

Sin lugar a duda, la atención se centra en las nuevas transformaciones culturales después de la pandemia, en la riqueza perdida por todos los países del mundo y en su recuperación. Por el lado del gigante asiático, su enfoque está en la nueva política y en su decimoquinto plan quinquenal.

Según la Academia China de Ciencias Sociales, este plan, que será publicado en el 2021, estará orientado a la economía interna china, al mejoramiento de las condiciones de vida de su población, y a la consolidación de un sistema internacional multipolar y descentralizado de la hegemonía estadunidense. Ahora falta esperar las conclusiones del XIII Congreso Nacional del Pueblo, que se realizó el pasado 22 de mayo y que, según Gabriel Silva en su columna de El Tiempo de ayer 25 de mayo, las “consignas revolucionarias son el empleo es más importante que el crecimiento, y la seguridad es más importante que la economía”. La tensión sigue entre las partes.

Por todo esto, cualquier proyección que se haga en la actualidad sobre los indicadores económicos y sociales del planeta a corto y mediano plazo, tiene una alta posibilidad de error por la inmediatez y la agresividad con que la pandemia aborda al mundo.

El crecimiento del Producto Interno Bruto mundial del 2020 que se proyectaba en alrededor del 3%, ahora llegará, según la ONU, a -3,2 %, mientras que en América Latina, la CEPAL pronostica un -5,3% . En materia de desempleo, el panorama no es menos preocupante, pues sólo en Estados Unidos, el Departamento de Trabajo informó que en la segunda semana de mayo se recibieron 2,4 millones de nuevas solicitudes de subsidios por  desempleo para un total de 38,6 millones. Por el lado de para América Latina, la CEPAL proyecta 11,5 millones de personas más sin empleo para un total en la región de 37,7 millones de desempleados.

El Fondo monetario Internacional en su estudio Perspectiva de la economía mundial de abril, dice que “para este año, el crecimiento en las economías avanzadas se proyecta en -6.1 por ciento. También que las economías de mercados emergentes y en desarrollo con niveles de crecimiento normales muy por encima de las economías avanzadas, tendrán tasas de crecimiento negativas de -1.0 por ciento en 2020 y -2.2 por ciento si excluye a China. Igualmente pronostica que el ingreso per cápita se reducirá en más de 170 países y espera que tanto las economías avanzadas como las economías de mercados emergentes y en desarrollo se recuperen parcialmente”.

En el estudio se habla de que el “crecimiento mundial en 2020 caerá a -3 por ciento, lo hace que al cierre sea de la peor recesión desde la gran depresión, y mucho peor que la crisis financiera global”.

Aumentar la sensibilidad social

Para Lara Contreras, responsable de incidencia y contenidos de Intermón Oxfam “la primera desigualdad es de salud”. Dice que “aunque estamos viendo que el coronavirus no perdona a nadie, tiene un efecto impactante en la desigualdad. El confinamiento ha puesto de manifiesto que no hemos sido capaces como sociedad de poner los cuidados en el centro, y ahora nos damos cuenta de que no tenerlo resuelto es un problema grave e impacta mucho más a las familias con menos ingresos”.

“La sensibilidad social también es un factor importante, una familia rica se queda en casa en un chalet, mientras que otra tiene que estar hacinada, en un espacio muy pequeño. Incluso si un miembro de la familia está enfermo, no puede irse a otra habitación. Emocionalmente, eso tiene un impacto abismal”.

Para David Malpass, presidente del Banco Mundial, "La pandemia y el cierre de las economías avanzadas podrían llevar a 60 millones de personas a la pobreza extrema, es decir, vivir con menos de 1,90 dólares al día, borrando gran parte del progreso reciente logrado en el alivio de la pobreza". En América Latina la pobreza aumentaría un 4,4 % al pasar del 30,3% al 37,7%.

Vale la pena recordar lo que dijo el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus en su discurso de clausura de la 73. ª Asamblea (virtual) Mundial de la Salud, el 17 de mayo pasado: “La COVID-19 nos ha quitado a gente que amábamos. Nos ha robado vidas y medios de subsistencia; ha sacudido los pilares de nuestro mundo; y amenaza con desgarrar el tejido de nuestra cooperación internacional, pero también nos ha recordado que, a pesar de todas nuestras diferencias, somos una sola raza humana y somos más fuertes cuando estamos unidos”.

Según la Universidad Johns Hopkins, al 23 de mayo, la propagación del virus a nivel mundial alcanzó a 5.400.000 personas contagiadas, 345.000 muertos y a cerca de 2.200.000 recuperados., ubicando a EE. UU. en el primer país en superar el millón de casos, con 1,6 millones de personas contagiadas y más de 97.000 fallecidas, seguido de Brasil, con más de 360.000 contagios.

Segunda entrega: lunes 01 de junio del 2020 Fecolfin