Espejismos Crediticios

Muy ilustrativo resulta el análisis del Informe de Actualidad del Sistema Financiero Colombiano publicado por la Superintendencia Financiera al corte de marzo de 2020. Ilustrativo porque comienza a reflejar las primeras distorsiones contables que generan los alivios otorgados por el sistema financiero a sus deudores en el marco de la flexibilización de las condiciones de pago de los créditos a las que ha obligado la pandemia, las cuales se comenzaron a poner en práctica en Colombia desde el 17 de marzo de 2020.

Un primer hecho a destacar es el fuerte incremento que experimentó el saldo de la cartera comercial entre febrero y marzo, pues en tan sólo un mes subió 6.7% al pasar de $257.6 a $274.9 billones. Dicho crecimiento de $17.3 billones en un mes luce desproporcionado en relación con el incremento de $25.8 billones que registró el saldo en los últimos 12 meses.

Si bien es cierto que en esta dinámica pudo haber influido una enorme demanda de crédito por parte de empresas con capacidad de pago que aumentaron su endeudamiento ante la previsible caída de las ventas y de la liquidez por efecto de la pandemia, surge la inquietud sobre si ese gran crecimiento también está explicado por la menor recuperación de cartera que conllevan los alivios en el contexto del reperfilamiento de plazos y trasladado de las cuotas de amortización de los créditos hacia fechas posteriores.

Si este fuere el caso, se convalidaría la preocupación que existe en relación con el poder que tienen los alivios para “inflar” los saldos de cartera de los establecimientos de crédito y de todos los actores que, como las cooperativas, han aplicado este tipo de medidas con miras a oxigenar los flujos de caja de los deudores.

Como fuere, las cifras comienzan a mostrar que a futuro puede presentarse un riesgo de elevado prepago de créditos comerciales una vez las empresas apuntalen y recuperen sus niveles normales de liquidez ya que lo primero que harán será deshacerse de las deudas que fueron tomadas en una época de emergencia. Todo lo que sube, baja. Y está cantado que el bajonazo en la tasa de crecimiento de la cartera comercial se presentará entrado el año 2021. Que no nos coja por sorpresa.

Un segundo elemento a considerar en el informe de la Superfinanciera es la reducción que experimentó la cartera vencida en el crédito de consumo en marzo de 2020. El saldo de la cartera vencida pasó de $7.9 a $7.2 billones entre febrero de 2020 y marzo de 2020, es decir se contrajo 8.9% en marzo, justamente el mes que tuvo afectación pandémica durante la segunda quincena. Y, de nuevo, esa caída de $0.7 billones en un solo mes luce salida de proporción respecto al descenso de $0.25 billones que registró en los últimos 12 meses.

Como consecuencia de lo anterior, el indicador de cartera vencida de la modalidad de consumo tuvo un comportamiento positivo. Pasó de 4.92% en febrero a 4.49% en marzo con una reducción de 43 puntos básicos en el mes pandémico. En complemento, el indicador de cubrimiento de la cartera morosa subió del 149.1% de febrero a 163.3% en marzo. ¿Magia? No. Es la consecuencia lógica de los períodos de gracia y del diferimiento y trasteo de las cuotas de amortización que generan los alivios desde mediados de marzo y que se extenderán hasta mediados de julio.

Llamamos la atención sobre estas cifras porque más de uno corre el riesgo de comerse el cuento y porque el espejismo crediticio tiene una duración de 120 días en los que los observadores desprevenidos tendrán la falsa sensación de un mejoramiento en el indicador de calidad de la cartera. Este es en nuestra opinión el mayor reto que tienen los departamentos de riesgo de las entidades que ejercen actividades financieras.

Pero no es sólo este. Los analistas del riesgo de crédito también deben ponderar dentro de sus estudios un tercer elemento del que no se habla mucho. Se trata del desplome que van a tener los saldos de cartera especialmente en las modalidades de consumo y microcrédito del mes de agosto en adelante. Por esas fechas el indicador de calidad de cartera se verá fuertemente impactado por la finalización de los alivios hacia los deudores y por el comportamiento del denominador del indicador, ya que es muy factible que el saldo de la cartera bruta termine el 2020 con una tasa de crecimiento negativa.

Elocuente es que en el modelo más abierto de cooperativismo - que es el que ejercen las cinco cooperativas vigiladas por la Superfinanciera - el saldo de la cartera ya experimenta una contracción del 0.9% en lo corrido del año con datos hasta el 15 de mayo. Y que según cálculos del Banco de la República, la tasa de crecimiento anualizada de la cartera de estas entidades es de -2.3% para el año 2020. 

        Por: Ricardo Durán Romero, Director Revista Ciclo Solidario www.ciclosolidario.CO