Reflexiones Sobre Préstamos Solidarios Durante Tiempos de la Pandemia COVID-19

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por Robert Christen Posted on July 11, 2020 by bouldermft_a2l861

Por Robert Christen - Boulder Institute Microfinance  - julio 11 de 2020 (*1)

Globalmente, el COVID-19 representa la amenaza más grande al concepto de solidaridad en los préstamos grupales desde el origen del microcrédito cuarenta años atrás. Las medidas empleadas para reducir los estragos del virus han afectado directamente a la economía real de nuestros clientes en todos los ambientes y tipos de actividades productivas. Esto crea un nivel de riesgo sistémico que, salvo algunas excepciones, nunca habíamos enfrentado antes. Las opciones para nuestros clientes más pobres son: continuar con sus actividades durante la pandemia, como si nada hubiese cambiado, o bien, enfrentarse a la muy real posibilidad de no tener lo suficiente para comer. Otros, más afortunados, quizás podrán adaptar sus actividades y fabricar mascarillas o desinfectantes, o de alguna manera encontrar una nueva oportunidad de negocio en medio de la pandemia.  Aun así, probablemente sus ingresos se verán impactados negativamente por un tiempo. Esta clase de riesgo sistémico, cuando alcanza a los miembros de cada grupo, desafía su disposición a asumir compromisos solidarios, que son la base de esta metodología de préstamos grupales, amenazando así al concepto como tal.

Préstamos Solidarios

Desde su origen, el microcrédito ha utilizado el concepto de solidaridad para resolver dos desafíos fundamentales al ofrecer crédito afamilias de ingresos muy bajos:

 

  1. El alto costo y dificultad de obtener información suficiente acerca de la capacidad y voluntad de pagar, y,
  2. El problema de cómo ejercer presión suficiente para el pago de los préstamos. 

Al utilizar la solidaridad natural en las comunidades de bajos ingresos para su ventaja, los primeros programas de microcréditos dispusieron de créditos pequeños a costos que sus clientes consideraban razonables en comparación a sus fuentes alternativas de finanzas informales con prestamistas u otros.

Por milenios, las familias que residen en comunidades pobres, no bancarizadas, se apoyan en la solidaridad, el concepto de reciprocidad mutua. El antropólogo David Graeber ha escrito un tratado comprensivo acerca del concepto de reciprocidad como uno de los mecanismos más básicos necesarios para construir  sociedades desde el amanecer de la civilización. Enfatiza la importancia de adquirir ‘deudas’ en la forma de favores de otros miembros de la comunidad para poder asegurar la sobrevivencia propia en tiempos de escasez. En general, es mejor “que te deban favores” a estar debiendo, para así poder obtener recursos de otros en periodos de vulnerabilidad.  A través del tiempo, algunas de las deudas en favores se conviertan en deudas en dinero.

En ausencia de financiamiento formal, este contrato social les permite a las familias enfrentar los altos y bajos de una existencia altamente riesgosa. Y, es mucho más rápido apelar a relaciones de reciprocidad en tiempos de necesidad que liquidar algunos bienes acumulados, como son los animales o las joyas, a precios muy bajos para generar el dinero necesario. Los pioneros en microcrédito no inventaron el concepto de solidaridad, sino más bien, tomaron ventaja de un contrato social ya existente en las comunidades donde otorgaron sus servicios.

En general, el microcrédito ha resultado ser muy beneficioso para las comunidades pobres. Les ha permitido a cientos de millones de familias obtener financiamiento con tasas de interés convenientes a plazos mucho más largos comparado a los que hubiesen obtenido a través del sistema informal. Esto le ha permitido a la mayoría poder emprender en actividades más productivas o responder a muchas nuevas necesidades, lo que sin estos préstamos no hubiese sido posible. El hecho de que tantas familias hayan pedido prestado en reiteradas ocasiones sugiere que generalmente los micro préstamos han tenido un impacto positivo en la capacidad de estas familias para alcanzar sus metas.

También estamos al tanto de las críticas que algunas microfinancieras han creado trampas de endeudamiento para sus clientes a través del préstamo repetitivo y técnicas de venta de alta presión, llevando a muchos de sus clientes a tomar más crédito de lo que pueden o deberían manejar. Este es el lado oscuro de la solidaridad del microcrédito en lugares donde la presión social para mantener su reputación y el ostracismo pueden ser extremos.

La literatura acerca del sobreendeudamiento señalan consistentemente que algunos clientes terminan realizando sacrificios incómodos para pagar los créditos otorgados por IMFs agresivas, o bien si los prestatarios han tenido mala fortuna en sus negocios. Los deseos naturales de IMFs de crecer y otorgar servicios a cuántos clientes les sean posible las conduce a caer en las presiones de un mercado crediticio competitivo. Múltiples IMFs compiten entre sí para ser la preferida por sus clientes quienes a su vez se prestan de otros., Esperan recibir los pagos de sus préstamos y que las dificultades experimentadas por sus clientes los tengan con los otros IMFs. Esto nos lleva al” ciclo de riesgo del mercado crediticio” que ha sido ampliamente descrito en los estudios de los mercados financieros más desarrollados. Además, la presión por parte de donantes para desembolsar sus fondos, a la par del gran deseo de los clientes de crecer y de adquirir más deudas, ha causado que los niveles generales de endeudamiento en varios países se alcen a niveles complicados , elevando así el riesgo sistémico y a altos números de no-pagos.

Desde la perspectiva del cliente, esta presión natural sobre los métodos para otorgar los préstamos grupales de los IMF conlleva a la mejora gradual en sus términos, condiciones y los medios para su entrega. Sin embargo, para las IMFs, esta presión puede generar el debilitamiento de los mecanismos de solidaridad a medida que compiten entre ellas por atraer más clientes.

El mecanismo de solidaridad puede verse especialmente debilitado en los escenarios donde:

     Las IMFs han permitido la evolución de grupos donde hay miembros con deudas muchas más grandes que otros miembros del mismo grupo;

     Las IMFs han permitido que se concentre mucho poder en un pequeño número de individuos que ejercen liderazgo de manera tal que desapoderen a sus pares. Otros miembros pueden sentir que los compromisos adquiridos por sus       líderes para alcanzar las tasas de crecimiento exigidas por las IMFs han significado que el grupo deba admitir a nuevos miembros que no son conocidos por todos, y que representan mayor riesgo;

     Las IMFs no han sido cuidadosas al momento de extender beneficios a algunos miembros de los grupos, en perjuicio de otros cuando están tratando de alcanzar objetivos de crecimiento agresivos;

     Las IMFs enfrentan fuerte competencia por parte de otras IMFs que tienen políticas crediticias más flexibles, aunque estos no sean viables o sostenibles en el largo plazo; y,

Se concentra las consecuencias negativas del descalabro económico entre los miembros de un grupo de tal manera que simplemente sobrepasa incluso las mejores intenciones de grupos muy sólidos que llevan bastante tiempo operando bien;

En algunas economías más acomodadas, la cultura de solidaridad natural inherente en comunidades pobres ya se haya debilitado y reorientado hacia el individualismo de cara a los riesgos que enfrentan las familias más pobres.

En tiempos normales, este proceso abarca años, incluso décadas. Dicha evolución ocurre durante un periodo donde la distribución de los riesgos que es esencialmente constante entre los miembros del grupo, y esto informa las decisiones  en  sus acuerdos de solidaridadNo obstante, lo anterior, cualquier evento de alto impacto tal como una pandemia / epidemia, desastre natural o guerra civil apura el proceso natural y puede generar problemas fundamentales para el mecanismo de solidaridad. Si la crisis del COVID-19 aumenta dramáticamente las obligaciones en esos pocos miembros cuyas capacidades de repago no están muy afectadas, entonces estarán mucho menos dispuestos a compensar por el resto si sienten que el peso de esta carga es poco razonable.

Entonces, ¿qué hacer?

Ambientes con solidaridad natural debilitada

Si operas en un ambiente donde la cultura natural intrínseca de solidaridad ya se ve afectada necesitarás ser agresivo.  Esto lo notas cuando el desarrollo del sistema financiero local llega a tal punto que muchos de tus clientes tienen disponibles una serie de alternativas para financiar el consumo, tarjetas de crédito, vivienda, autos, y préstamos de otros IMFs.  Debes identificar las inequidades inherentes entre los miembros del grupo y saber responder antes de automáticamente exigir pagos a aquellos capaces de cubrir las deudas por los otros que experimentan serias dificultades. De no ser así, la solidaridad se quebrará rápidamente y posiblemente de manera permanente.

Una IMF necesita ser capaz de segmentar aquellos miembros en los grupos que necesitan ajustes como refinanciamiento, renovaciones anticipadas, reestructuras o simplemente una condonación de intereses o principal, para poder tratarlos de manera distinta a los clientes que puedan continuar con a la secuencia normal de sus ciclos de préstamos. Este enfoque probablemente llevará a una baja en el promedio del tamaño de los grupos, que podría no recuperarse tras la crisis. Más tarde, cuando el grupo ya haya superado una crisis seria, se volverá más conservador respecto proteger a sus miembros existentes y no querrán aceptar nuevos miembros que ellos sienten puedan representar un mayor riesgo de pago. Esta dinámica genera un desafío para aquellas IMFs que crecen sólo a través del crecimiento de la membresía de los grupos actuales en lugar de la formación de nuevos grupos con clientes que no hayan participado aún en préstamos solidarios.

En el caso de una IMF que ha segmentado su respuesta para sus clientes más afectados, los tratamientos pueden ser algo delicados. Si los planes de recuperación no se entregan de manera matizados, las IMFs pueden dar una señal a aquellos casos aún sin solucionar que sus pagos no son necesarios. En estos casos, las IMFs pueden aplicar diferentes opciones a sus grupos pequeños ya segmentados, incluso a individuos dentro de esos grupos.  Por ejemplo, si la baja de los ingresos en un cliente dado, no es permanente y las expectativas de la IMF son que los clientes podrán recuperarse por completo de la crisis; entonces las IMF podrán ofrecer reestructurar los pagos de manera que extienda el plazo y disminuya el valor de cada cuota. Por el contrario, aquellos grupos que no se espera que ciertos clientes recuperen un nivel de ingresos suficientes, puede ser que la IMF simplemente intenta recuperar tanto como sea posible del monto original de la deuda de parte de ellos, dentro de los límites éticos aceptados. Posteriormente, decide qué hacer con el remanente del grupo según cómo se comportaron.

Esta diferenciación entre los tratamientos ofrecidos a los clientes tiene la ventaja dual de atender de manera más precisa a las necesidades individuales de cada cliente y a su vez generar mayor ingreso para la IMF comparado con una política de simplemente condonar intereses o los saldos de los préstamos. Si bien segmentar y administrar clientes de este modo tiene un costo más alto, este enfoque además genera mayores oportunidades a la hora de servir a los clientes de forma más completa en un momento de su mayor necesidad y reduce potenciales pérdidas financieras para la institución.

En algunos casos, una IMF puede estar en posición de canalizar asistencia gubernamental o privada ya sea en forma de bonos de gobierno alimentación u otros, para sus clientes más vulnerables. Sin embargo, estos apoyos pueden ser vistos como en inequidad, por lo que deben efectuarse con bastante tacto entre los distintos segmentos de clientes.  Resulta especialmente complicado en esos grupos donde los beneficiados son percibidos por el resto como más favorecidos en el trato que reciben. Por lo que la IMF debe actuar con medidas paliativas o compensatorias para aquellos que no se verán beneficiados por esos bonos o apoyos.  Con ello logrará que permanezcan durante ciclos continuos de préstamo con la institución, valorando mantener una relación de largo plazo como prestatario con una IMF, versus el beneficio inmediato de algún alivio transitorio para esos clientes más necesitados.

Un mayor desafío se presenta cuando las IMFs manejan dos métodos de ofrecer préstamos – solidarios e individuales. En este caso, la oferta de soluciones individuales a los clientes afectados puede llevar a cierto arbitraje entre los dos métodos de préstamo que necesitarían manejarse en la configuración de políticas sobre quien se mueve de una metodología a la otra y bajo cuales condiciones. En situaciones críticas de pandemia, los miembros con mejor situación económica, verán que las demandas de pagos para cubrir las deudas de otros debe salir desde sus propios recursos económicos.  En casi todos los casos, se favorecen al pasar a tomar préstamos de modo individual, y las IMFs deberán estar bien preparadas para manejar esta tensión.  Dicha tensión se produce debido a que los clientes más pudientes son las líderes de los grupos, entonces perderlas de la metodología grupal solidaria puede causar daño tanto al grupo a que pertenecen, así como a la IMF.

Lugares Con Solidaridad Natural Que Se Mantiene Fuerte

Si las IMFs operan en ambientes donde la solidaridad natural permanece fuerte dentro de sus comunidades, deberán aplicar políticas generales para reducir el stress económico para el sistema completo.  Aunque, habrán pequeñas excepciones para aquellos clientes que les es prácticamente imposible poder pagar.  El reto para las IMF’s en esta situación de alto grado de solidaridad natural , es no traspasar la carga total de su propia subsistencia financiera a  los clientes, por el simple hecho de  estár en la posición de poder hacerlo.

Sugiero que un “criterio de justicia” en estos casos tiene que ver con que,  la IMF está haciendo un intento honesto de compartir el peso económico de la crisis con sus clientes por medio de sus propios esfuerzos de contener o reducir sus costos operativos.  Esto se puede lograr: reduciendo los márgenes de utilidades para los accionistas; incentivando a que su equipo trabaje más por el mismo o menores salarios; dejar de percibir ciertas  ganancias por los intereses y comisiones,  o aceptar pérdidas financieras que no signifique arriesgar la propia existencia de la institución.

Bajo estas circunstancias, vemos que las IMFs y sus equipos típicamente redoblan sus esfuerzos para mantenerse en contacto con los distintos grupos y los desafíos que estos enfrentan, trabajando con sus líderes y sus miembros para aplicar soluciones que sean adecuados para todos, sin diferenciar entre sus miembros. Estas soluciones usualmente incluyen extender las condiciones del pago, condonar intereses, dejar de cobrar castigos por pagos tardíos, recurrir a los ahorros grupales (con previa autorización), y hacer uso de fondos de garantía donde los hayan.

La parte más difícil de esta estrategia viene cuando la crisis afecta a los individuos dentro de un grupo de manera distinta, y a un grado tal que hace que los pagos solidarios sean demasiado pesados para ser asumidos por el resto del grupo, similar a cuando los grupos están en sus primeros pagos de un ciclo de préstamos o donde haya concentración de saldos en pocos manos. En estos casos, no hay soluciones mágicas. Las IMFs simplemente deben echar mano a sus propios recursos y ver en cuánto puedan alivianar las deudas de los grupos más afectados y, caso a caso, dilucidar cómo asistir a clientes para que se mantengan involucrados en el largo plazo. Idealmente, los clientes tendrán ahorros importantes, o bien, la IMF habrá acumulado suficientes reservas para cubrir algunas de estas pérdidas.  Aquí viene de manera muy importante el uso o la expansión de seguros de crédito que se puedan aplicar

En esta situación es mejor ser organizado como una institución no-regulada y sin fines de lucro.  La IMF que es sin fines de lucro normalmente tiene relaciones de apalancamiento bajos y puede absorber pérdidas contra su propia liquidez sin poner en riesgo su supervivencia.

Comentarios Finales

Cuando miro las dinámicas habituales en la respuesta a crisis profundas y generalizadas que afectan a los sectores micro financieros, veo una serie de patrones de éxito:

IMFs exitosas intentan reducir sus portafolios, en respuesta a una menor demanda de crédito por parte de sus clientes, disminuyen su saldo promedio de préstamos, pero mantienen gran parte de su clientela en el proceso. No obstante, lo anterior, una serie de clientes problemáticos se desprenden finalmente de la institución.

Una IMF exitosa reduce fuertemente sus costos operacionales para compensar los ingresos perdidos que conlleva reducir el portafolio de préstamos.  Esto necesariamente involucra bajar el número de colaboradores no esenciales.

Una IMF exitosa acepta sus pérdidas inevitables en sus estados financieros tan rápido como sea posible para prevenir el impacto a largo plazo de la crisis. Esto significa dar por perdidos préstamos con baja probabilidad de pago, desligarse de contratos no productivos, eliminar licencias costosas, y, reducir personal, traspasando procesos y operaciones a formato digital, tanto como sea posible.

Una IMF exitosa necesitará entender y proponer un nuevo método que sustituya en gran parte a las reuniones presenciales, por una alternativa digital de comunicación entre los miembros del grupo, sin alterar su disciplina. Esto será muy importante para proteger la salud de empleados y clientes en general donde las recomendaciones de distanciamiento social son demandadas y practicadas como partes de leyes sanitarias.

Cuando una IMF emplea estas estrategias, sin duda tendrá un año malo en lo financiero, pero podrá volver a un estado saludable en poco tiempo. Como resultado, podrá volver a tener un mayor volumen de crédito en los mercados financieros y en términos que le sean más favorables.

En el caso de IMFs que dependen de los métodos de préstamos solidarios, la pandemia del COVID-19 desafía la voluntad de los miembros de esos grupos a cubrir las deudas de otros a un punto tal sin precedentes. Ya sea que la IMF opere en un ambiente donde la solidaridad natural se mantiene fuerte o si ya se ha visto debilitada, necesitará conectarse intensivamente con los grupos para mantener el compromiso base necesario en este método de préstamos. Si las IMFs no logran implementar estrategias justas, a través de compartir el peso de la crisis y manifestar empatía con sus clientes, deteriorarán la confianza que han construido durante décadas con sus clientes. Uno por uno, el equipo tendrá que evaluar las situaciones reales de cada prestatario, y hacerlo de manera compasiva, realista y de modo que preserve al largo plazo las relaciones que han desarrollado.

 

 (*1)  ABOUT BOULDER

En los últimos 26 años, el Instituto Boulder ha capacitado a más de 7,000 profesionales en sus programas de Microfinanzas, Transformación Digital, Finanzas Rurales y Agrícolas y Liderazgo Ejecutivo, reuniendo a representantes de instituciones de microfinanzas (IMF), organizaciones de apoyo y agencias gubernamentales en torno a nuevos contenidos. basado en evidencia. Como la principal institución de capacitación en torno a los servicios financieros inclusivos, Boulder Institute ha creado una vasta red de profesores que son expertos reconocidos en la industria de las finanzas inclusivas. Boulder Institute es conocido por ayudar a los profesionales de la industria a comprender los cambios necesarios para atender eficazmente a los mercados de bajos ingresos en sus países de una manera que ninguna otra institución de capacitación puede desarrollar.
Desde 2005, el Instituto Boulder ha capitalizado el alcance de sus programas y la profundidad de su participación en el sector de las microfinanzas al generar conversaciones que cambian de paradigma sobre la inclusión financiera, los servicios financieros rurales y la gobernanza de las IMF en mercados acalorados. Actualmente en expansión, el Instituto Boulder busca llegar a grupos más amplios y diversos de profesionales de finanzas inclusivas en todo el mundo.