IRL versus brecha de liquidez

gestion de liquidez en el sector solidario

IRL versus brecha de liquidez

Por: Ricardo Durán - Director de Ciclo Solidario

Sin lugar a dudas,  el cálculo de la brecha de liquidez y del Indicador del Riesgo de Liquidez (IRL) son instrumentos valiosos para gestionarlos. Con ocasión de la pandemia generada por el Covid 19, ambos instrumentos se pusieron a la orden del día para que tanto las entidades como las autoridades regulatorias pudieran valorar y estresar los niveles de liquidez de las organizaciones.

Sin embargo, ambos cálculos difieren tanto en concepción como en construcción.

En cuanto a la concepción el IRL hace una plausible separación entre los activos líquidos ajustados a precios de mercado y el flujo de caja propiamente dicho. En este sentido el IRL permite una mejor comprensión sobre la suficiencia que tiene el portafolio de inversiones para atender los requerimientos de liquidez del flujo de caja neto y facilita la toma de decisiones respecto al fraccionamiento y perfil de vencimientos del portafolio de inversiones.

La brecha de liquidez no ofrece esa importante diferenciación pues de hecho madura en las bandas de tiempo las inversiones dependiendo del plazo de los títulos o del período de reinversión de los intereses, a la vez que desestima la posibilidad de venta de los títulos en el mercado secundario.

En lo que a la construcción se refiere, el IRL genera dos bandas de tiempo en el primer mes de la proyección en tanto que la primera banda de la brecha de liquidez se construye para un mes completo. Tratándose de un riesgo que tiene el potencial de aflorar muy rápidamente, son mejores los dos cálculos quincenales que exige el IRL en el primer mes de proyección.

Respecto al recaudo de la cartera, la brecha de liquidez es excesivamente ácida ya que solamente permite la proyección de la cartera A en las bandas de tiempo. En contraste el IRL admite la recuperación de cartera de la categoría A y el 50% del recaudo de la cartera B, hecho que se aproxima mucho más a la realidad del negocio, incluso en coyunturas de crisis.

En cuanto a los depósitos, la metodología de la brecha de liquidez incluye salidas de recursos de acuerdo con los períodos anteriores de caídas de captaciones basados en comportamientos históricos.  En este aspecto el IRL contempla un factor neto de retiro del 10% para los depósitos de ahorro ordinario, el vencimiento contractual para los CDAT y el ahorro contractual y para el ahorro permanente pide cuantificar el monto promedio del retiro mensual y el número promedio de los ahorradores que se retiran por mes.

El avance del IRL es notable en este frente puesto que no subestima el retiro potencial de ahorro a la vista que es el que tiene la mayor capacidad para estallar la caja de las entidades. En la brecha de liquidez el cálculo de las salidas de ahorro a la vista está subestimado al haberse atado a promedios históricos que no tienen la más mínima capacidad predictiva en un contexto de crisis de liquidez.

Por las razones anotadas, el cálculo de la brecha de liquidez y del IRL para una misma entidad en una misma fecha presenta diferencias de gran magnitud. Al respecto recomendamos que las entidades a las que actualmente aplica la metodología de la brecha de liquidez hagan una aproximación voluntaria para la futura adopción del IRL. Con ello logran una mejor comprensión de las fuentes y los requerimientos de liquidez del negocio, aspectos fundamentales para gestionar el riesgo de liquidez de una mejor manera.